Constanza Michelson

Al principio fue el aburrimiento. Entre el deseo y el horror

Constanza Michelson

Al principio fue el aburrimiento. Entre el deseo y el horror

Aburre esperar, aburre el apuro, aburre el sin sentido, aburre el exceso de sentido, aburre trabajar, aburre el ocio, aburre hablar, aburre el silencio, aburre el hambre, aburre comer, aburre la gente, aburre no poder estar a solas, aburre el deseo, aburre la falta de deseo, aburren las pasiones, aburre la incapacidad de sentir, aburre Madame Bovary con su marido aburrido, porque los maridos aburren tanto como ser esposa, pero también la soltería aburre como aburren los amantes, sobre todo aburre ver a Bovary enamorándose de Rodolphe, como aburre ver cuando una más cae en las redes de los señoritos satisfechos. Aburren los canallas, los que dicen que no hay democracia desde la comodidad de sus democracias, los que buscan aplausos, como los que aplauden, los quejumbrosos, también los felices, los que solo están en las buenas, pero sobre todo quienes no pueden soportar estar en las buenas, incluso la gente zen se aburre como se aburrieron los monjes tibetanos expulsados por andar meditando a punta de metanfetaminas. Aburren los otros, me aburro de mí, aburre el optimismo, pero quizá más el fatalismo. 

¿Por qué todo puede volverse aburrido? ¿Lo aburrido es una cualidad de las cosas o de quién se aburre? ¿Es una enfermedad o una señal de supervivencia para huir? 

El aburrimiento parece un bucle al que se vuelve una y otra vez, ha tomado tantos nombres como épocas: el taedium vitae, la acedia, la melancolía en el siglo XV. Regresó en el XIX con el spleen y en el siglo XX como depresión. En el XXI solo se expande, lo hace bajo otras categorías psiquiátricas y populares: anhedonia, fatiga crónica, hiperactividad, trastorno ansioso, apatía. 

Pese a sus diferencias, lo que hay en estas palabras es la constatación espantosa de que estar satisfechos puede doler tanto como la insatisfacción. No hay paraíso al que llegar; cumplir una meta es ganar solo en parte, la otra es perder al instante cuotas de deseo. Aburrimiento y comienzo son dos posiciones de un solo movimiento, al que se le puede llamar el nacimiento del deseo. 

¿Pero qué pasa si nada comienza, si nada termina? El aburrimiento puede volverse mórbido: el hastío. Su etimología da una pista, ab-horrere: del horror. En un desierto de aburrimiento, el horror es un oasis, escribió Baudelaire en su poema “El viaje”, profetizando quizá, lo que vendría a sustituir al deseo: la intensidad, el golpe, el primer plano. 

En dos sesiones recorremos parte de la historia del aburrimiento, sus mecanismos psicológicos, y lo que puede decirnos acerca de los malestares de nuestra época.

Duración Taller: 2 sesiones de 1.5hrs cada una.

Fechas y Horarios Sesiones:

Sesión 1: Miércoles 13 de marzo 2024 de 17:00 a 18:30hrs. México

Sesión 2: Miércoles 20 de marzo 2024 de 17:00 a 18:30hrs. México


$810 (Pesos Mexicanos)
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